En relación con esta concepción, sus creaciones son siempre el fruto de una investigación sobre los procesos que se desencadenan en su interior, y en el que se entreveran las dimensiones visuales, plásticas y poéticas de los objetos creados, produciendo una sensación de precario equilibrio entre lo estable y lo inestable, y que, para el artista luso, «refleja lo transitorio del universo».
Sus esculturas crean complejos diálogos con el entorno así como con su propia forma y volumen por medio de sencillas estructuras, casi minimalistas, que combinan tanto la materialidad del objeto como sus aspectos formales. En algunos casos, estos últimos se ven reforzados por el uso de pintura industrial de colores vivos, que se aplica de tal forma que sugiere una percepción de la escultura como una pintura en relieve. Más aún, Croft emplea espejos y cristales para jugar con los efectos de la luz, la sombra y los reflejos a fin de crear nuevos volúmenes y un sentido alterado del espacio. Una tensión dialéctica entre lleno y vacío termina por aparecer, la cual puede ser trasladada a sus trabajos sobre papel.
2012. Acrílico, gouache, esmalte y tinta sobre papel. 150,5 x 270 cm [Ref# 40805]
2012. Acrílico, gouache, tinta sobre papel. 149,5 x 112,5 cm [Ref# 40678]
2012. Acrílico, gouache, tinta sobre papel. 44,5 x 31,5 cm [Ref# 40796]
2011. Grabado, aguatinta sobre papel. 149,5 x 112,5 cm [Ref# 40680]
2011. Hierro, cristal. 190 x 240 x 150 cm [Ref# 40685]
2011. Hierro, cristal con film de color. 173 x 225 x 121 cm [Ref# 40732]
2011. Madera, hierro, aluminio, espejo, cristal. 173 x 225 x 121 cm [Ref# 40733]
#05, 2008. Hierro, esmalte. 180 x 320 x 10 cm [Ref# 39900]
Foto: Clara Azevedo © José Pedro Croft









