La piel translúcida pone en valor dos bienes de la Corporación Iberdrola: por un lado, la Torre diseñada por César Pelli, al otorgar protagonismo a la piel acristalada que proyecta al usuario del edificio hacia el paisaje circundante, lo exterior; y por otro, la colección de arte atesorada a lo largo del tiempo, que proyecta al observador hacia sí mismo, lo interior.

 

La mayor parte de la colección de Iberdrola consiste en pinturas y fotografías, es decir, telas o papeles impregnados o emulsionados con pigmentos que resultan en imágenes por cuyo valor duradero y trascendente son consideradas obras de arte. Un arte que busca arrojar luz y conocimiento sobre quien lo observa, haciendo transparentes aquellos asuntos de la vida humana que, sin la mediación artística, resultarían muchas veces difíciles de comprender. En cierto sentido, un arte que hace translúcida la realidad para sus observadores, proyectando claridad en su interior.

 

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