“No hay un tema ni directrices que definan mi colección. La mayoría de las colecciones privadas son más libres que las institucionales, donde se tienen que fijar unos parámetros para evitar arbitrariedades. Yo compro las piezas que me interesan, siempre las piezas y no los nombres de los artistas: me tengo que enamorar  de una obra para que sea de mi colección…”

 

Las colecciones representan en su mayoría a las personas que las han constituido, la de Helga de Alvear nos habla de su manera de ser y de sus vivencias, pero sobre todo lo que nos muestra es su trayecto vital y su recorrido junto al arte contemporáneo.

 

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