Irazabal propone como referencia y punto de partida para sus nuevos estudios la afirmación “Claritas is Quidditas”, tomada de la obra de James Joyce Retrato del artista adolescente. La claridad es el quid, la esencia, la naturaleza inteligible de las cosas. Así, la claridad, la luz, modelan las composiciones sobre el lienzo. Una claridad teñida y dinámica que el artista consigue no tanto por medio del gradiente de luz cuanto por la formulación exacta del color. Esto le permite utilizar el espectro de la luz como una categoría cromática, como una herramienta transformadora del material y de la forma.