Realizó estudios de Bellas Artes en las Universidades de Sevilla y Barcelona, así como en Columbia University, Nueva York, ciudad en la que se instaló en 1986. A partir de ese momento y durante las dos décadas siguientes Nueva York es el eje de su vida creativa y profesional. Dedica sus primeros años a la investigación en los elementos de la pintura en términos de hechos irreducibles y pronto hace de la luz y el color el centro de su trabajo.

A comienzos de los años 90 realiza una amplia serie de fotografías al microscopio utilizando muestras de sus propios cuadros. Las estratigrafías muestran una intensidad, concreción y verdad material que revelan tanto el contraste y la íntima relación entre los materiales más simples materiales que constituyen el color como la naturaleza enigmática y trascendente de las imágenes que es posible crear con la pintura. Provisto de este cúmlo de información comienza a desarrollar técnicas con las que trabsformar ideas cromáticas abstractas en bloques de capas de pintura integradas en el cuadro y cuyos colores puedan ser reunificados de forma ilusionista en la superficie final de la pintura.

La relación entre superficie y profundidad se convierte en asunto esencial y el color, condicionado por el paso de la luz que atraviesa las finas capas de pintura, constituye de esta forma una experiencia perceptual única. La mezcla de capas traslúcidas modela la luz incidente sin impedir que llegue hasta la tela blanca y luego emerja en la superficie. La oscilación de la distancia entre el ojo que se desplaza y la particular estratificación en un punto determinado del cuadro hacen imposible resolver la ubicación del color. Sus pinturas son transparentes y abiertas, pero mientras ofrecen unas superficies densificadas por la irradiación del color y la profundidad del espacio, están también velando el gesto y toda evidencia del proceso seguido para sugerir algo que está más allá de la pintura.

Las pinturas de Irazábal se definen por su gran luminosidad y una intensa emocionalidad creadas por medio de colores complejos y alejados de toda narración y simbolismo. Mantienen un constante desafío para unir la certeza de lo material con la poco fiable naturaleza de la percepción con el objetivo de unir imagen, materialidad y significado en el eterno empeño de pintar las cosas que no pueden ser pintadas.

Prudencio Irazabal ha expuesto en Nueva York desde comienzos de los 90. Expone regularmente en Alemania, Italia y España. Sus obras están representadas en las Colecciones del Museo Guggenheim, Bilbao, Fundación Helga de Alvear, Cáceres, Museo Patio Herreriano, Valladolid, Museo Artium, Vitoria, Fundación Akzo Nobel, Amsterdam, Colección H+F, Rotterdam.
S/T #31A, 2016. Acrílico sobre lienzo 172 x 150 cm [Ref#41614 ]Pantocrator. #11S, 2016. Acrílico sobre lienzo 236 x 185 cm [Ref #41609]Untitled #72NUntitled #33NUntitled #21KUntitled #23WUntitled #14S

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